Si estás en Mendoza y querés vivir paisajes de cordillera sin improvisar, la ruta de Alta Montaña es el plan más completo: combina miradores, pueblos andinos, historia, termas naturales y, por supuesto, el imponente Parque Provincial Aconcagua. Además, el clásico Puente del Inca suma una postal única que se disfruta incluso con poco tiempo.
Ahora bien, para que el día salga bien, conviene entender distancias, horarios y cómo se comporta la montaña. Por eso, acá tenés una guía realista, con paradas lógicas, consejos prácticos y detalles que suelen pasarse por alto. Así, evitás apuros, comés a tiempo y volvés con luz.
Antes de salir: qué tener en cuenta para que el día sea cómodo
Primero, asumí que la cordillera manda. En invierno, por ejemplo, el frío es intenso y el viento se siente; en cambio, en verano el sol pega fuerte, aunque la temperatura pueda bajar rápido. Por eso, el truco es vestirse por capas: remera + abrigo + cortaviento. Además, llevá protector solar, lentes y agua aunque el día parezca fresco.
También, si viajás en auto, conviene cargar combustible en la ciudad o en zonas urbanas antes de meterte en ruta. Luego, chequeá frenos y cubiertas: no es un detalle menor. Mientras tanto, si vas en tour, confirmá qué incluye (paradas, guía, comidas) y qué no, porque eso cambia el ritmo.
Finalmente, pensá en el cuerpo: la altura puede provocar dolor de cabeza o cansancio. Entonces, evitá alcohol la noche anterior, desayuná bien y llevá algo liviano para picar. De hecho, comer poco y seguido suele funcionar mejor que una comida pesada en plena ruta.
Ruta sugerida (ida): de Mendoza a la cordillera sin perder tiempo
La mayoría de las excursiones y viajeros salen temprano, y con razón. Cuanto antes encares la montaña, más margen tenés para disfrutar sin correr. Además, la luz de la mañana suele regalar mejores fotos y menos tráfico.
Salida recomendada: temprano (mañana), para volver a Mendoza con luz y sin estrés. A partir de ahí, seguí un orden de paradas que tenga sentido por distancia y por interés.
Parada en Potrerillos: mirador y primera postal de montaña
Potrerillos es una pausa corta pero muy rendidora. Por un lado, te permite estirar las piernas; por otro, te regala vistas del dique y de los cerros. Además, es ideal para comprar algo rápido si todavía no desayunaste fuerte.
Si el día está claro, vas a notar cómo cambia el paisaje: la ciudad queda atrás y, poco a poco, el aire se vuelve más seco. Entonces, aprovechá para hidratarte y ajustar abrigo si hace falta.
Cacheuta y el valle: paisaje, río y una ruta que ya se siente “de cordillera”
En el tramo de Cacheuta, el recorrido se vuelve más escénico. Sin embargo, no siempre conviene alargar demasiado acá si tu objetivo principal es Aconcagua + Puente del Inca. Por eso, lo mejor es usar Cacheuta como “mirada rápida”: foto, aire, y seguir.
De todos modos, si vas con tiempo o pensás volver otro día a las termas, te sirve identificar accesos, miradores y puntos de referencia. Así, el próximo plan sale más fácil.
Uspallata: la parada más útil para baños, comida y compras rápidas
Uspallata suele ser la parada más práctica del camino. Además de servicios, tiene ambiente de pueblo andino y es un buen punto para reorganizar el día. Por ejemplo, si sentís que el clima cambió, acá ajustás el plan: más abrigo, agua extra o snack.
Asimismo, es un buen lugar para almorzar temprano o, al menos, asegurar algo “para llevar”. Luego, cuanto más avances, más opciones se reducen, especialmente fuera de temporada. Entonces, Uspallata es tu seguro.
Miradores y paradas cortas en ruta: fotos sin cortar el ritmo
Después de Uspallata, la ruta empieza a mostrar su mejor versión. Por lo tanto, conviene hacer paradas breves en miradores: no solo por las fotos, sino también para descansar la vista y el cuerpo. Además, al bajar del auto unos minutos, el viaje se siente menos largo.
Eso sí: evitá quedarte demasiado en cada punto, porque el día se va rápido. En cambio, elegí dos o tres miradores “fuertes” y listo. Así mantenés energía para las paradas principales.
Parque Provincial Aconcagua (Horcones): caminata corta y vistas inolvidables
El Parque Provincial Aconcagua es el gran objetivo de mucha gente, y con razón. Aun así, no necesitás ser experto para disfrutarlo. De hecho, el acceso de Horcones ofrece alternativas simples para caminar poco y ver muchísimo.
En general, lo más buscado es un sendero corto hacia miradores con vista al valle y, si el día acompaña, a la pared sur del Aconcagua en la distancia. Además, el paisaje cambia con cada estación: en invierno se siente más dramático; en verano, más amplio y luminoso.
Recomendación clave: caminá a ritmo tranquilo. Por otra parte, no subestimes el sol: a esa altura, aunque el aire esté frío, el sol puede quemar. Entonces, protector y gorra no se negocian.
Finalmente, si vas con chicos o con alguien que no camina mucho, igual se puede disfrutar. En ese caso, priorizá miradores accesibles, fotos y un rato de contemplación. Así, la experiencia queda completa sin agotamiento.
Puente del Inca: historia, paisaje mineral y la foto que todos quieren
Luego de Aconcagua, llega Puente del Inca, una de esas postales que parecen irreales. Además del “puente” natural, el color del agua y las formaciones minerales llaman la atención de inmediato. Por eso, suele ser la parada más fotografiada de toda la ruta.
Sin embargo, el punto fuerte no es solo la foto: también es un lugar para entender la historia de la zona, las antiguas instalaciones termales y cómo la montaña transforma todo. Entonces, tomáte un rato para mirar con calma y no solo “pasar corriendo”.
Asimismo, si hay feriantes o puestos, podés comprar algo simple. De todos modos, cuidá el tiempo: todavía queda camino de regreso.
Penitentes y Las Cuevas: cuándo conviene sumar estas paradas
Dependiendo de la temporada, Los Penitentes puede sumar valor, sobre todo si te interesa el ambiente de nieve o si querés un stop rápido para fotos. En cambio, si estás con el horario justo, podés dejarlo como “parada opcional”.
Más arriba, Las Cuevas aparece como el último punto antes del paso internacional. Sin embargo, el acceso y el estado del camino pueden variar por clima. Por lo tanto, si tu idea es llegar hasta la zona alta, asegurate de salir temprano y de confirmar condiciones ese mismo día.
Consejos de seguridad: lo simple que evita problemas
En la montaña, los problemas suelen empezar por detalles. Por eso, estos tips ayudan más de lo que parecen:
- Llevá abrigo extra: aunque salgas con calor, arriba puede cambiar rápido.
- Agua siempre: el aire seco deshidrata sin avisar; además, la altura lo potencia.
- Señal y batería: descargá mapas offline y llevá cargador; en ciertos tramos la señal cae.
- Mareos: si aparece dolor de cabeza, bajá el ritmo, hidratate y descansá.
- Conducción: mantené distancia, frená con criterio y evitá maniobras apuradas.
Finalmente, si vas en invierno, sumá guantes y bufanda. Además, revisá alertas por nieve o viento, porque esos cierres pasan, y conviene saberlo antes de estar en ruta.
Regreso a Mendoza: cómo volver sin cansarte de más
Para el regreso, lo ideal es repetir paradas estratégicas pero sin extenderse. Por ejemplo, Uspallata vuelve a ser tu mejor opción para baño y algo liviano. Luego, Potrerillos puede servir para una última foto con luz de tarde.
Además, si manejás, alterná conductor o hacé pausas cortas: la ruta cansa por concentración, no solo por kilómetros. Por lo tanto, volver tranquilo también es parte del paseo.
Un cierre que te deja el plan armado (y sin estrés)
Alta Montaña no es un paseo “rápido”: es una experiencia completa que mezcla cordillera, historia y naturaleza dura. Sin embargo, con un orden de paradas inteligente, el día fluye: Potrerillos para entrar en clima, Uspallata para organizarte, Aconcagua para sentir la inmensidad, y Puente del Inca para cerrar con una postal inolvidable.
Así, volvés con fotos, pero también con la sensación de haber hecho la ruta como corresponde: sin apuro, con seguridad y con tiempo real para mirar la montaña a los ojos.





































































































